Cuántas noches de locura más pasarán
hasta volver paraíso mi ciudad,
hasta calmar la tierra de este mal,
derruir todo y que la cima sea nuestro hogar.
Abandonar las carencias de la mente
y hacer primordial nuestro instinto natural.
Sin manchas ni colores oscuros,
sin rastros de pensamientos vanos
construyendo alguna tóxica realidad.
Librarnos de palabras gastadas
y hacernos un viaje hacia la felicidad.