Bajo las sabanas de fuego descansa un ángel de cristal,
creador y asesino de cuentos de misterio.
De humor sarcástico y poco que envidiar;
sonrisa pícara y llanto vibrante.
Envuelto en un tenue escudo de piel,
escapa del refugio y busca compañía.
(que pequeño es el mundo,
mas que grande es el encuentro;
se refugian del dolor
huyendo tan solo del tiempo)
Esta noche los ángeles bailan camuflados,
se divierten, se emborrachan,
desgarran sus ropas y acaban encerrados.